¿Quién es SZA?

Voces impactantes hay pocas. Voces que llegan, menos aún. Por eso hay algunas que no necesitan destacar para llegar a lo más profundo. Ese es el caso de SZA, una cantautora estadounidense que el año pasado lanzó al mercado una confesión en forma de disco, una colección atemporal de temas melancólicos e íntimos que tardará en encontrar una digna competidora.

Si bien había terminado su propuesta mucho antes de que esta se publicara, y después de muchos momentos de bajón y deseos de tirarlo todo a la basura, SZA logró sonar. Y no solo eso, sino encontrar un sitio en una auténtica red de música comercial que cansa en la tercera escucha. Con su escasa experiencia, SZA se aventuró a confesarse en lo que fue uno de los mejores discos de todo 2017. Nominado a varios Grammys (los cuales no ganó), CTRL, el disco debut de SZA, la ha lanzado directamente al estrellato.

Muchos la conocerán por ser la colaboradora en “Consideration” de Rihanna. Pero ella es mucho más: Es la compositora del track. Asociarla solo con ella o con Kendrick Lamar es un error bastante frecuente sobretodo en Europa. Aquí son pocos los que la conocen y disfrutan como de verdad hay que hacerlo. Por eso es necesario responder a la pregunta que da título a este artículo ya que, en los tiempos que corren, no hace falta casarse con las radios para vender y triunfar. Prueba de ello ha sido muchas veces Beyoncé. Poco se pudo escuchar de “Beyoncé” o “Lemonade” en las radios europeas y, sin embargo, son sus dos obras maestras sin lugar a dudas.

La música está para disfrutarse. Y muchas veces, también para que los artistas hagan catarsis. SZA lo sabe muy bien. Su disco necesita ser escuchado 20 veces como mínimo para poder ser apreciado y una vez que eso suceda, no podrás sacártelo de la cabeza. Ese “te odio pero quiéreme aunque no me sienta suficiente para ti” de “Supermodel” refleja la fragilidad descalza de la compositora. Por otro lado, los ritmos de “Love Galore” entran y no mueren. Y la maravillosa “Drew Barrymore” se convierte en la verdadera guinda del pastel.

CTRL suena igual durante sus escasos 49 minutos de duración pero no. Todas las canciones parecen la misma pero no. La voz de SZA es normal y nada espectacular pero no. Ella en sí es diferente y especial. El universo que crea va más allá de cada track y el conjunto es delicioso. Hasta el interlude se pega. Sin embargo, hay que decir que la primera parte del disco es mil veces mejor que la segunda. Pero no pasa nada. No es aburrido. Es necesario. Es SZA. No parece espectacular, pero sí.

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