Tres anuncios a las afueras, bipolar pero brillante candidata a los Oscar

Una historia trágica convertida con certeza en una comedia negra y en un “western” contemporáneo, pero igualmente salvaje, se posiciona como una de las favoritas para la estatuilla a Mejor Película.

Nos encontramos en temporada de Oscar y comenzamos a tener en los cines a las principales candidatas a triunfar en esta entrega de premios, dando a los meses de enero y febrero ese plus de calidad cinematográfica que ganan cada año al estrenarse estos filmes en las salas de todo el mundo.

En esta ocasión hablamos sobre Tres anuncios a las afueras, la nueva obra del director británico McDonagh (Escondidos en Brujas, Siete Psicópatas). La cinta, protagonizada entre otros por Frances McDormand y Woody Harrelson, ha sido premiada ya con cuatro Globos de Oro y cinco BAFTA, ganando en ambos el de mejor película y McDormand el de mejor actriz, y va camino de triunfar en los Oscar al estar nominada a seis de estos.

Dicha película aunque sobre el papel se presente como dramática, sufre de una bipolaridad durante su desarrollo que es visible tanto en los personajes como en el código genético de esta. En esta trama la protagonista es una mujer rota por dentro, debido al brutal asesinato sin resolver de su hija, pero que se muestra dura e impasible en busca de la justicia y la verdad. Aún así, a pesar de un contexto tan sombrío y triste, enseguida vemos esa bipolaridad ya que en pocos minutos el espectador comienza a notar en los comentarios ácidos y en los actos de los personajes un humor negro muy bien hilado. Humor y tragedia van viajando de la mano a través de esta historia, poniéndonos en la cara una sonrisa o una lágrima con tal facilidad con la que un director de orquesta dirige a un músico.

A toda esta formula que el director McDonagh maneja también en todos sus largometrajes hay que añadir una pizca de elementos de western. No en el sentido de vaqueros y duelos interminables de miradas y pistolas, sino en que, en el pueblo de Missouri donde se encuentran los carteles y la historia da la sensación de que no existe la ley y que es eso el Salvaje Oeste. Sangre, golpes, alguna que otra explosión y todo tipo de violencia indiscriminada (reciben tanto hombres como mujeres sin piedad) le permite ya desde el minuto uno al director británico manejar la tensión del espectador a su antojo.

Esto convierte al espectador en una especie de marioneta que se reirá, llorará y quedará sin palabras según haya decidido el director británico, manejando los hilos, que debamos hacerlo. Esta película irreverente y sin categoría específica, que tanto éxito ha cosechado, va rumbo a los Oscar con unas papeletas para ganar en sus nominaciones tan grandes como los carteles que dan título a su historia. Para los curiosos aquí debajo les dejo el trailer para su disfrute.

El Periódico
Premios Oscar

 

 

 

 

 

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